DATOS PERSONALES

Politólogo y Maestro en Derecho Electoral / Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (México City). Especialista en temas de Políticas Públicas, Federalismo, Gobiernos Locales y Derecho Electoral. e-mail: mgmundouno@yahoo.com.mx

lunes, 18 de junio de 2012

Elección presidencial y encuesta final en México 2012. Actos democráticos genuinos versus farsa y tragedia.

Miguel González Madrid


Nos aproximamos al primer domingo de julio de 2012, fecha en la cual el cuerpo electoral (los ciudadanos que ejercemos nuestro derecho a votar) habrá de determinar quién de entre todos los competidores al cargo de presidente de la República mexicana ganará la elección. Esa será la encuesta final y auténtica.

A los mexicanos nos ha costado mucho sacrificio –sobre todo desde 1988– la construcción de un sistema electoral confiable y eficaz, y a ello han contribuido las diversas fuerzas políticas en mayor o menor grado. Me parece que ahora tenemos un sistema electoral suficientemente maduro, confiable y que dará prueba de su eficacia. Contamos con instituciones fuertes y confiables, con autoridades electorales comprometidas con los principios y las expectativas democráticas, de modo que no hay lugar para especulación alguna. Buena parte de su eficacia dependerá, desde luego, del compromiso democrático adquirido por aquellos ciudadanos que se desempeñarán como funcionarios de mesa directiva de casilla, y que por unas horas serán también parte de la autoridad electoral. De entrada, en las casillas electorales la posibilidad de fraude está totalmente descartada, y esperamos que por donde corran los datos contenidos en las actas electorales a nadie se le ocurra meter mano. A su vez, seguramente las fuerzas armadas sabrán desempeñar celosamente su tarea de vigilar esa especial materialización de la voluntad popular en todas las casillas electorales, la que inmediatamente será concentrada en cada uno de los 300 distritos electorales federales en los que se depositarán los paquetes electorales, para que desde ahí comience a fluir la información oficial que todos estaremos esperando por la noche del 1 de julio.

La organización y el desarrollo de las elecciones ha sido confiada al Instituto Federal Electoral (IFE), la jornada electoral será también responsabilidad de los funcionarios de casilla debidamente seleccionados y capacitados, los representantes de partidos en las casillas cuidarán sus intereses y que la votación transcurra conforme a la ley, los observadores electorales serán testigos de todos los incidentes, las empresas encuestadoras levantarán encuestas de salida, el IFE hará correr el sistema de resultados preliminares una vez cerradas las casillas y llevará a cabo un conteo rápido de resultados (confirmado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación), los medios de comunicación nacionales e internacionales darán noticias de los principales incidentes dentro y fuera de las casillas, las autoridades civiles y militares estarán atentas para garantizar el clima de paz y tranquilidad que requiere el desarrollo de la jornada electoral, los votantes estaremos atentos para enterarnos de los incidentes y los resultados, y muchos países tendrán puesta la mirada en México.

En el supuesto de que todo mundo verifique que la elección se habrá llevado a cabo conforme a prácticas, reglas y procedimientos democráticos, ¿qué voz –de entre l@s candidat@s- podría decir a la gente que como candidat@ ya cumplió, pero que, si la gente quiere protestar en contra de los resultados, él o ella se lavará las manos? Sin duda, la responsabilidad pública va precedida del compromiso con las instituciones democráticas, y ese sólo acto legitima cualquier práctica política. Todo lo demás será pura farsa, la cual, por desgracia, podría desembocar en tragedia.

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